

-No, no. ahora.
La madre, inmersa en las labores domesticas, volvió la cara y al ver la mirada complice que nos cruzamos Talo y yo, comento:
-Después lo dejareis todo recogidito, ¿verdad?, el padre peor que el niño.
Y hay lo tenéis, en Agosto de nazareno, 15 ó 20 minutos para
alimentar su gran pasión, la semana Santa, después de los cuales, me dijo ya me puedes quitar la túnica hasta el Lunes Santo que nos vestiremos los dos, papa.
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